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La diversidad suma en la cuenta de resultados

Viernes 20 Marzo 2015

A menudo, cuando hablamos de diversidad, corremos el riesgo de quedarnos atrapados en un limbo teórico, en el que la decisión de gestionar la diferencia en el mundo de la empresa puede dar la impresión de no pasar de ser un conjunto de buenas ideas y de mejores intenciones. Es entonces cuando el empresario se suele hacer la pregunta clave: “muy bien todo eso, pero… ¿cómo repercute la diversidad en mis resultados económicos?”
 

El concepto de diversidad en la empresa es, en realidad, tan innovador que resulta complicado constatar su recorrido completo: desde la idea hasta la medición de los logros. Sin embargo ya hay entornos en los que gestionar la diversidad se ha convertido desde hace tiempo en un aval, certificado con la práctica, de adaptación exitosa de la empresa al mundo en el que vivimos.

El principal escollo con el que nos hemos encontrado hasta ahora para validar la idea de que incorporar y gestionar la diversidad, bajo todas sus formas posibles, dentro de la actividad económica y la estructura organizativa de las empresas es rentable ha sido, precisamente, la falta de datos que refrendasen que la diversidad tiene un peso específico en la cuenta de resultados de las compañías. Desde hace algún tiempo, sin embargo, empiezan a aparecer estudios cualificados que inciden sobre este aspecto: se ha logrado medir la repercusión que tiene la diversidad en el balance financiero y se concluye que esta es muy positiva. La última investigación relevante a este respecto ha venido de parte de una de las más prestigiosas consultoras estratégicas a nivel global: McKinsey & Company.

Los parámetros de la investigación que McKinsey & Company ha llevado a cabo recientemente sobre una base de de 366 empresas de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Suramérica aparecen recogidos en el documento “Diversity Matters”, fechado en 2014. En él se analiza, aplicando para ello el índice de medición de Herfindahl y Hirschman, cómo influye la diversidad de género y étnico-racial en los rendimientos económicos de las empresas testadas entre 2010 y 2013.  Se comprobó, con datos reales, que las compañías con mayores índices de diversidad de género o étnico-racial en sus plantillas y equipos directivos obtienen mejores resultados que las que no incorporan estos aspectos a su funcionamiento. La repercusión de los distintos tipos de diversidad sobre la cuenta de resultados varía dependiendo de los países analizados y también entre los diferentes sectores productivos aunque, en cualquier caso, McKinsey & Company revela que siempre es más rentable incorporar la diversidad que no hacerlo.
La luz que arroja este informe nos sirve perfectamente para poder contestar a la pregunta clave que se hacía el empresario al que hablábamos sobre el valor innovador de la diversidad en la empresa. Ahora podemos afirmarlo con datos objetivos: la gestión de la diversidad produce mayores beneficios económicos.