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La diversidad étnica beneficia a las empresas

Lunes 29 Febrero 2016

Apostar por  las minorías étnicas en las empresas de nuestro país es una medida fundamental para  la obtención de beneficios, como ya ocurre en empresas de todo el mundo.  En una economía global, no nos debe sorprender que las empresas con mayor diversidad cultural logren un mejor rendimiento. En concreto, se cuantifica en un aumento del 35 por ciento la probabilidad de obtener los mejores  resultados económicos.
 

Que vivimos en un mundo cada vez más globalizado ya nadie lo cuestiona. Que esa globalización ha traído a nuestras empresas grupos de trabajo más diversos, tampoco.
Por esta razón  la diversidad cultural va ganando terrero en las empresas, y al igual que se ha conseguido en el caso del género y de la discapacidad, se pretende desarrollar una legislación favorable a su implantación.  
 
Ya en el año 2014 Google tuvo que revelar los datos de diversidad étnica de sus empleados como respuesta a protestas que habían surgido por no contratar empleados de minorías afroamericanas o latinas.
 
Dos años más tarde, distintos estudios e informes concluyen que  la diversidad étnica puede ser  una medida beneficiosa para las empresas y se empiezan a oír voces a favor de propuestas legislativas como las cuotas  en puestos directivos.
 
A finales del 2015, un estudio de la consultora Mackinsy, concluye que las empresas plurales aumentan un 35% las probabilidades de tener mejores resultados económicos que la media de sus competidores.

Mackinsy ha examinado durante varios años a 366 empresas públicas de Canadá, América Latina, Reino Unido y Estados Unidos y las conclusiones del informe indican claramente  la ventaja competitiva de las empresas diversas.
 
En EEUU hay una relación lineal entre diversidad racial y étnica y un mejor rendimiento financiero: por cada 10% de esta diversidad, las ganancias se elevan un 0,8%.
En Europa, el Reino Unido consigue la mejor posición en diversidad racial comparativamente con otros países. No obstante, el porcentaje es aún muy bajo: en el 78%, de las empresas británicas los equipos de liderazgo de alto nivel no reflejan la composición demográfica de la fuerza laboral del país y de la población, en comparación con el 91% de Brasil y el 97% en los Estados Unidos.

En España, un 10,1% de la población es extranjera, es decir 4,7 millones de personas, sin embargo no hay datos conocidos sobre la composición de diversidad por origen étnico en las empresas españolas en general, ni en los puestos directivos en particular.  El informe al que aludíamos antes, concluye que las empresas con mayor diversidad son capaces de captar los mejores talentos, mejorar su orientación al cliente, la satisfacción del empelado y la toma de decisiones. Todo ello conduce a una sinergia de rendimientos crecientes. La pregunta es ¿están preparadas las empresas españolas para aprovechar las ventajas de incluir la diversidad etnocultural en su capital humano?