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Diálogo intercultural para el desarrollo de las organizaciones

Jueves 19 Mayo 2016

DiversidadComo cada 21 de mayo desde el Programa Sensibiliza para la Gestión y Medición de la Diversidad en la Empresa queremos sumarnos a la celebración del Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo. En esta ocasión pondremos nuestro foco sobre algunos de los elementos que consideramos que son necesarios para lograr que el proceso comunicativo intercultural dentro de las empresas y organizaciones sea la base que potencie el desarrollo y el éxito de las mismas. 

Resulta evidente que vivimos en un mundo en el que la diversidad cultural se ha convertido en parte fundamental de la esencia de las organizaciones humanas. En el contexto empresarial fenómenos como la globalización, la internacionalización, los movimientos migratorios o la capacidad de conexión y trabajo en equipo entre profesionales distribuidos por los cinco continentes evidencian, más que nunca, la necesidad de encontrar fórmulas válidas para que el diálogo entre culturas se convierta en un elemento transformador, generador de riqueza.

La comunicación intercultural es un acto complejo y fundamentalmente asimétrico: el mero hecho de lograr comprender de qué estamos hablando cuando tratamos de dialogar entre personas pertenecientes a distintos ámbitos culturales ya es un reto en el que, en la mayoría de las ocasiones, acabamos encallando. Para superar este primer escollo será básico desmontar estereotipos, relativizar nuestra cultura con respecto a las demás y desechar la idea de que esta se ha construido en contraposición a otras culturas. Una vez que estemos predispuestos a entablar el diálogo en un plano de igualdad (sin preconceptos, ni desequilibrios), podremos calibrar nuestra capacidad para aceptar que nada es inmutable y que todo está sujeto a crítica y a la posibilidad de ser abordado desde diferentes puntos de vista. Ejercitaremos entonces nuestra versatilidad para desplazar nuestras “fronteras” y traspasar aquellas “líneas rojas” que nos impiden conocer, entender e incorporar la información que las personas pertenecientes a otras culturas (nuestros compañeros de equipo trabajo o nuestros clientes, por ejemplo) nos quieren transmitir. En resumen, deberíamos incidir en crear las condiciones adecuadas para maximizar nuestra capacidad de comunicación en escenarios culturales diferentes al nuestro. Este esfuerzo de apertura mental  nos llevará a estar preparados para entablar un diálogo productivo que repercuta en la creación de desarrollo económico y humano.

Llegados a este punto, si hemos sido capaces de establecer las condiciones para generar un diálogo efectivo que tenga en cuenta y comprenda con la mayor aproximación posible los distintos marcos de referencia que actúan en la comunicación intercultural, estaremos en condiciones de cambiar la forma en la que tomamos nuestras decisiones dentro de la empresa. El objetivo de nuestro equipo de trabajo será lograr el consenso y la participación inclusiva para alcanzar la mejor solución posible a los retos planteados. Buscaremos que nuestras acciones se rijan por decisiones construidas sobre aquello que tenemos en común, en las que la participación de todos los integrantes del equipo mejore de forma consensuada los planteamientos iniciales y en las que cada punto de vista haya sido suficientemente explicado y comprendido por todos.

La convivencia intercultural es un reto comunicativo cuyos beneficios son directamente proporcionales a las dificultades que plantea llevarlo a cabo. Merece la pena, por tanto, el esfuerzo para cambiar nuestra forma de comunicarnos hasta alcanzar un diálogo fluido, efectivo y productivo entre culturas que se traduzca en desarrollo.