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La formación en gestión de la diversidad es clave para los alumnos universitarios, ellos son los futuros trabajadores y directivos de las empresas

Jueves 19 Mayo 2016

DiversidadEntrevistamos a Oscar Jesús González Alcántara, profesor de Organización de Empresas de la Universidad de Burgos, quien ha participado en la elaboración del informe “La responsabilidad social en las universidades españolas 2014-15”.
 

Oscar Jesús González Alcántara, junto a los profesores Ignacio Fontaneda, Miguel Ángel Camino y la alumna Alba Revilla, todos ellos de la Universidad de Burgos; han elaborado el informe “La responsabilidad social en las universidades españolas 2014-15”. En él  se recopila información contrastada  sobre acciones  y buenas prácticas  en nuestro panorama universitario tales como, elaboración de códigos éticos o códigos de conducta, medidas que fomentan la igualdad entre hombres y mujeres, la promoción del empleo y  la atención a la diversidad y discapacidad.
 
¿Cuál fue  el motivo que os  llevo a realizar este estudio sobre Responsabilidad Social Corporativa en las Universidades Españolas? ¿Crees que este informe ayudará a que en nuestras facultades y escuelas universitarias se tome conciencia de la importancia de implementar buenas prácticas en Gestión de la Diversidad?

Cuando creamos el grupo de investigación Ingeniería y Gestión Responsable (iGR) de la Universidad de Burgos (UBU), allá por 2006, analizamos cuáles iban a ser nuestras líneas de investigación siendo coherentes con los principios y valores de quienes lo formamos, y entre otras surgió la Responsabilidad Social (RS).  Al empezar a tratar con las empresas para llevar a cabo su implantación, ellas nos preguntaban constantemente qué hacíamos nosotros, como universidad, al respecto; fue entonces cuando nos replanteamos nuestro futuro y nos redirigimos hacia la Responsabilidad Social Universitaria.  En ese momento vimos que no había ningún estudio que recogiera el estado del Sistema Universitario Español en materia de Responsabilidad Social y así, en 2010, lanzamos nuestro primer trabajo que ha sido actualizado y mejorado con este último de 2014/15.
La función intrínseca de la Universidad es ser socialmente responsable, pues entre otras facetas, nos debemos a la sociedad para mejorarla y hacerla crecer en todas sus vertientes.  Este trabajo pretende ser una herramienta para ayudar a aquellas universidades que realizan buenas prácticas en materia de Responsabilidad Social (no sólo en Diversidad), ayudándolas a gestionar, estructurar, interiorizar y  mostrar sus iniciativas a sus grupos de interés.

Aunque la nueva Directiva sobre Trasparencia en materias sociales, ambientales, políticas de diversidad, respeto a los derechos humanos y en general divulgación no financiera sólo afecta a grandes empresas, siendo las Universidades  organismos con gran capital humano, ¿cómo están nuestras Universidades en términos de transparencia? ¿Ha sido fácil el acceso a la información para elaborar vuestro informe?
Como en todo en la vida, los cambios deben hacerse paulatinamente e interiorizando cada uno de ellos.  Para mí, la comunicación es el aceite que engrasa el motor de la RS, y sin ella, la Responsabilidad Social no funciona. La comunicación la hemos de ver como una herramienta bidireccional donde recibimos las expectativas de nuestros grupos de interés y luego les reportamos qué hemos hecho para cumplirlas.  Ahí es pues, donde aparece la transparencia.
Cuanto más transparente es una organización, mejor reputación adquiere, más confianza transmite y por ende, sus grupos de interés le dan licencia para crecer, lo cual la hace más competitiva a largo plazo, es decir, más sostenible.
Una de las mejores formas de rendir cuentas ante la sociedad e informar de las buenas prácticas realizadas es mediante la realización de las memorias de sostenibilidad. Prueba de ello es que 24 de las 39 universidades que llevan a cabo la RSU (el 61,5%) hacen uso de esta herramienta para dar a conocer sus actuaciones en el ámbito de la RS. Desde 2010, ha aumentado casi un 19% el número de universidades que publican este tipo de memorias. El modelo más empleado para su elaboración es el marcado por el GRI (Global Reporting Initiative).
Para este trabajo, la verdad es que la información de las universidades ha sido relativamente accesible, aunque bien es cierto que no aparece todo lo que hacen y en algunas la información estaba pero era difícil de localizar; aquellas que disponían de una memoria de Responsabilidad Social tenían muy bien estructurada la información. Por otro lado, a raíz de informes sobre universidades, como los de la Fundación Compromiso y Transparencia o leyes como la “Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno” de julio de 2012, las universidades han implantado en sus web corporativas el “Portal de Transparencia” que presenta más información y mejor estructurada.

Dice la Estrategia Española de Responsabilidad Social que “la educación, formación e investigación son los pilares fundamentales para acelerar cambios en la forma de pensar y el actuar sostenible de las actuales futuras generaciones”. ¿Crees que nuestras Universidades desarrollan estrategias para transmitir a la sociedad y al tejido empresarial valores asociados a la RS como pueden ser la igualdad de oportunidades, respeto a los derechos humanos y  en general, aprovechamiento de la diversidad existente?  
El Sistema Universitario no tiene cintura suficiente para reaccionar con celeridad a los cambios del entorno debido a su componente burocrática, y eso hace que exista un pequeño desfase entre Universidad y sociedad y/o tejido empresarial.  Me encantaría poder cambiar de un año para otro las asignaturas de una titulación para adaptarnos mejor a estos cambios pero no todo son los conocimientos teóricos, los docentes también transmitimos conocimiento con nuestro actos, y ahí es donde tenemos toda nuestra imaginación para vencer esa falta de flexibilidad. Hay que preparar a los alumnos para el mundo laboral que les espera para que ellos consigan mejorarlo pero, para garantizar su éxito, no sólo hay que preparar gente buena sino también… buena gente.
Las Universidades cada día son más conscientes de la importancia que tienen los valores, la ética y la deontología en el desarrollo profesional, y realizan actividades dentro de la dimensión social relacionadas con el voluntariado, la atención a la diversidad y discapacidad, la igualdad y el comercio justo, así como actividades de sensibilización en todos estos ámbitos.  Es evidente que esto cambia según el entorno social que nos rodee y así, en países como los de Sudamérica, las universidades son más activas y están más sensibilizadas con las diferencias sociales ya que se encuentran con ellas continuamente.

El nuevo modelo de Bolonia implica una formación de los estudiantes más allá de los estrictos contenidos ¿Sabes si la mayoría de los títulos universitarios tienen competencias que engloban la gestión de la diversidad? ¿Y los profesores? ¿Consideras beneficioso que nuestros docentes  se formen en gestión de la diversidad?
La Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), junto con una red de universidades españolas, llevó a cabo un trabajo con el objetivo de realizar estudios y supuestos prácticos útiles en el diseño de los Títulos de Grado adaptados al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).  Dicho trabajo dio como fruto los Libros Blancos de los diversos Títulos de Grado donde, entre otras cosas, se recogen las competencias que los nuevos Grados han de evaluar a los alumnos que los cursen.  La “apreciación de la diversidad y multiculturalidad” o el “reconocimiento de la diversidad  y multiculturalidad”, aparecen como una competencia transversal personal, es decir, una capacidad individual relativa a la expresión de compromiso social y ético, entre otras.
Durante el diseño de un Grado, la Comisión de Transformación del mismo establece qué asignatura recoge cada competencia para cumplir con lo establecido en su Libro Blanco, con lo que el docente que la imparta deberá evaluar dicha competencia.  Hay que entender que cada asignatura, por su concepción, debe asumir unas u otras competencias acordes a lo que contemplan sus bloques de contenidos (unidades docentes), y no todas pueden evaluar “la diversidad y multiculturalidad”.
En cuanto a la gestión de la diversidad, es importante la formación en tanto en cuanto nos dirigimos a una sociedad más plural, más abierta y diversa, y hay que saber cómo hemos de desenvolvernos (profesores y alumnos que serán los futuros trabajadores/directivos de empresas) para obtener el máximo rédito en el día a día.

¿Qué Universidades son particularmente activas en el fomento de la diversidad? ¿Nos podrías contar una buena práctica  en gestión de diversidad cultural en alguna universidad española que recuerdes?
En nuestro trabajo tenemos un apartado denominado “Igualdad de Oportunidades, Diversidad y Discapacidad” que muestra en cada una de las 39 universidades identificadas que llevan a cabo la RSU,  las acciones que implementan desde la creación de Observatorios, pasando por becas para alumnos con discapacidad, hasta Unidades de Atención a la Diversidad.
En los tiempos de crisis y recesión económica en los que nos encontramos durante el estudio, me llamó la atención una actividad de la Universidad de Almería que consistía en ayudas del Consejo Social para alumnos inmigrantes, las cuales servían para completar las convocatorias establecidas por la Junta de Andalucía y facilitar así la realización de estudios a aquellos que no podían acceder a dichas convocatorias.

Y por último, después de la elaboración de  esta memoria ¿Qué nota pondrías a nuestras Universidades Españolas  en implementación de la Gestión de la Diversidad.
Aunque soy docente, lo que menos me gusta de mi profesión es poner notas.  Tanto en igualdad de oportunidades, como diversidad y discapacidad, creo que las universidades evaluadas son conscientes de su necesidad y cumplen las expectativas de estos grupos de interés