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Más de 100 ONG instan a líderes europeos a rechazar las nuevas políticas de la UE para contener la migración

Lunes 27 Junio 2016

En el Consejo Europeo de los próximos 28 y 29 de junio se discutirá un nuevo marco de asociación con terceros países para detener la migración en Europa. La nueva propuesta se inspira en el Tratado UE-Turquía que ya ha dejado a miles de personas varadas en Grecia, en condiciones inhumanas y degradantes. Más de 100 ONG advierten en una declaración conjunta ante el Consejo Europeo sobre la ilegalidad de reorientar la Ayuda al Desarrollo a contener la migración

En el próximo Consejo Europeo, los y las líderes de la Unión Europea discutirán la Comunicación de la Comisión Europea sobre un nuevo Marco de Asociación con terceros países. La Comisión propone un enfoque que tiene como objetivo utilizar los instrumentos de cooperación existentes de la UE y de los Estados Miembro para frenar la migración hacia Europa. Las organizaciones firmantes quieren expresar su preocupación por la dirección que está tomando la UE, haciendo de la disuasión y el retorno el principal objetivo de las relaciones de la Unión con otros países. Este nuevo Marco de Asociación puede consolidar un cambio hacia una política exterior que responde a un solo objetivo, contener la migración, a expensas de la credibilidad y la influencia de la UE en la defensa de los valores y derechos fundamentales.
El enfoque propuesto está inspirado en el Acuerdo UE-Turquía que si bien mencionado como un ejemplo exitoso de cooperación, en realidad ha dejado a miles de personas bloqueadas en Grecia en condiciones inhumanas y degradantes. Esto ha afectado especialmente a los niños y niñas, con el resultado que cientos de menores no acompañados han sido detenidos en centros de detención cerrados en las islas u obligados a dormir en celdas en las comisarías de policía en la Grecia continental. Las repercusiones de esta situación no deberían ser subestimadas. Es duro ver como Europa pide a sus países socios que mantengan las puertas abiertas, acojan a grandes números de refugiados e impidan movimientos ulteriores mientras al mismo tiempo los Estados Miembro se niegan a asumir su parte de responsabilidad para proteger a las personas que huyen de sus casas. El derecho al asilo está siendo vulnerado abiertamente, y será cada vez más difícil para los civiles en zonas de conflicto buscar protección internacional.
La propuesta de la Comisión ignora toda evidencia de la inefectividad de las estrategias de disuasión dirigidas a frenar la migración. Este enfoque no solo no consentirá “romper el modelo de negocio” de los traficantes de personas, sino que aumentará el sufrimiento humano ya que obligará a las personas a tomar rutas más peligrosas. Más aún, a pesar del compromiso anunciado de respetar el principio de no devolución (non-refoulement) no hay salvaguardas para asegurar que los derechos humanos, las normas del estado de derecho y los mecanismos de protección están contemplados. Como resultado, las personas migrantes y refugiadas corren el riesgo de ser deportadas a países en los que sus derechos no son garantizados. La responsabilidad por las violaciones de derechos humanos no termina en las fronteras de la UE.

Estamos muy decepcionadas viendo que una vez más el énfasis sobre la disuasión no deja lugar para compromisos de abrir canales seguros y legales hacia Europa para las personas que necesitan protección internacional y para otros migrantes, por ejemplo, a través del reasentamiento, programas de admisión humanitaria, reunificación familiar, visados para educación, movilidad laboral y liberalización de visados. El reasentamiento, los programas de admisión humanitaria y la liberalización de visados solo se mencionan como un posible instrumento de influencia con países socios en un enfoque do ut des/quid pro quo.
Otro motivo de preocupación concierne la financiación del Marco de Asociación que representaría una reorientación total de los programas de desarrollo de la UE hacia la detención de la migración. Se trata de una contradicción inaceptable con respecto al compromiso de usar la cooperación al desarrollo con el objetivo de erradicar la pobreza, como está establecido en el Tratado de Lisboa. La ayuda sirve para beneficiar a las personas que se encuentran en estado de necesidad, y no debería utilizarse como un instrumento para influir sobre el control migratorio. La financiación de la UE debería ser transparente y adherirse a principios claramente establecidos, como los principios Busan sobre efectividad y los principios de Paris de apropiación por parte de los Estados socios y de alineación a las estrategias de éstos. Además, adoptar acuerdos de “gestión de la migración” con países en los que se cometen violaciones graves de derechos humanos sería contraproducente a largo plazo – poniendo en peligro los derechos humanos en el mundo y perpetuando el ciclo de abusos y represión que empuja a las personas a huir.
Las migraciones tienen muchas causas; las personas pueden migrar en busca de nuevas oportunidades de vida, de educación o para reunirse con su familia, mientras que el conflicto y la violencia, las violaciones de derechos humanos, el cambio climático la pobreza y el desempleo pueden desencadenar la migración y el desplazamiento forzoso. Cualquier cooperación para gestionar la migración debería tener en consideración esta realidad compleja y multifacética, estar basada en las evidencias y en las necesidades, y asegurar que los beneficios de la migración son maximizados y los riesgos mitigados.

Si la UE apela a un modelo global de mayor solidaridad, necesita dar ejemplo. La UE, un proyecto construido sobre los escombros de una guerra devastadora, está a punto de embarcarse en un capítulo oscuro de su historia. Instamos a las y los líderes de la UE a que elijan un sistema basado en derechos para gestionar la migración, basado en una visión estratégica viable en el largo plazo en lugar de perseguir un objetivo de disuasión inalcanzable e inhumano, abandonado así sus principios fundacionales.
Como agencias de derechos humanos, humanitarias, médicas, de migración y desarrollo, y socios clave que implementan programas de desarrollo en terceros países, pedimos a las y los líderes europeos que:

1. Rechacen la Comunicación de la Comisión y desarrollen una estrategia sostenible a largo plazo y basada en las evidencias para la gestión de la migración, en consulta con la sociedad civil y personas expertas en la materia.

2. Faciliten la migración segura abriendo y reforzando canales seguros y legales hacia Europa para aquellas personas que necesitan protección internacional y para otras personas migrantes, a través del reasentamiento, programas de admisión humanitaria, reunificación familiar, visados para educación y movilidad laboral. Los Estados Miembro tienen que comprometerse a resultados claros y a unos cronogramas apropiados para implementar un marco de migración que responda a las necesidades de las personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas, de sus familias, así como las necesidades y obligaciones de los Estados Miembro.

3. Excluyan cualquier tipo de condicionalidad basada en indicadores de control migratorio en la asignación de Ayuda de Desarrollo a terceros países. La Ayuda al Desarrollo es una herramienta para combatir la pobreza y las desigualdades, no para controlar la migración. Las poblaciones vulnerables no deberían ser “castigadas” a por preocupaciones que mayoritariamente políticas.

4. Pongan fin a todas las readmisiones o traslados de personas desde la UE a terceros países que vulneran o corren el riesgo de vulnerar los derechos fundamentales y el estado de derecho, incluso el principio de no devolución. Aseguren el acceso a protección, justicia y reparación para todas las personas en los procedimientos migratorios y de asilo.

5. Aseguren la transparencia en el desarrollo de cualquier instrumento para gestionar la migración y la rendición de cuentas sobre las violaciones de derechos humanos derivadas de las políticas migratorias de la UE.

6. Se comprometan con una política y acción exterior enfocadas a prevenir y desbloquear crisis de larga duración. Mientras la Comunicación menciona la necesidad de abordar las causas del desplazamiento en el largo plazo, no incluye un compromiso para prevenir y gestionar las crisis.