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Mi trabajo, mi vida

Viernes 28 Abril 2017

M.B. llegó a España junto a su marido en el año 2000. Ambos buscaban una vida mejor fuera de los peligros que sufrían en Argelia, su país de origen. 

Cuando llegaron ambos consiguieron un trabajo, a él le hicieron contrato laboral lo que ayudó a que toda la familia pudiera acceder al Número de identidad de Extranjeros (NIE). Sin embargo, tres años después perdió su trabajo y con ello la posibilidad de seguir renovando el NIE. Este hecho dejó a la familia en una grave situación de vulnerabilidad, ya que no podían presentarse a ningún tipo de prestación o ayuda social. Esta situación empeoró cuando a él le expulsaron por no tener su situación regularizada. De eso hace ya 14 años, tiempo en el que M.B. ha tenido que hacerse cargo de sus dos hijos sola. 

En estos 17 años viviendo en Elche, M.B. ha trabajado limpiando un restaurante. Desde el principio pidió a sus empleadores que le hicieran contrato laboral. Consiguió que su jefe acudiera a Fundación Elche Acoge para documentarse de todos los procedimientos que debía seguir para formalizar el contrato, pero finalmente no los llevó a cabo. El miedo a perder el trabajo y no poder seguir haciendo frente a las facturas obligó a M.B. a continuar en el puesto hasta que este mismo año fue despedida. 

Ahora no cuenta con ningún tipo de prestación y sólo puede realizar trabajos mal remunerados y sin ningún de derecho laboral, pero reconoce que no puede dejar de aceptarlos ya que con ellos puede sustentar a su familia.  

M.B. tiene una hija de 17 años y un hijo de 14, ambos nacieron en España y continúan sus estudios, sin embargo las dificultades que tiene su familia y la imposibilidad de renovar el NIE les limita las oportunidades de seguir sus estudios y acceder a ciclos formativos o a la universidad. 

Mientras tanto M.B. continúa formándose gracias a los cursos que ofrece Fundación Elche Acoge. Quiere perfeccionar su dominio del idioma, por ello cada semana asiste a las clases de castellano de la ONG. Sabe que es muy difícil que algún empleador le haga un contrato, pero ella sigue buscando la oportunidad de que alguien dignifique su esfuerzo

Para M.B. su trabajo es su vida.